jueves, 15 de septiembre de 2011

El principio de un sueño.


Estaba en frente. Justo en frente, un paso y todo empezaría, no habría marcha atrás. Nunca. No sabía lo que me depararía el futuro, ni ahora lo sé, ni nunca lo sabré... lo único de lo que tenía constancia era de que un paso, un puto paso, podría cambiarlo todo y de echo lo iba a hacer. Y su pie se levantó como si la orden no viniera del cerebro que le decía " Vas a estar en la calle,"no vas a conseguir destacar"," aqui todos son muy buenos", "no llegaras a nada", si no que la mandaba el corazón que desde hacía diez años le chillaba que su sitio estaba allí, rodeada de bichos raros como ella, de personas como ese chico que se acababa de sentar en medio de la carretera para dibujar a un gato que había debajo de un coche. Se levantó la pierna y la sombra en su continua carrera con la figura traspasó el umbral un poco antes.

Precisamente en ese momento mil imágenes, mil sentimientos, mil frases se postraron en su cabeza y desaparecieron al segundo. Algunas le decían que allí estaría mejor, la calidez del sentimiento que le embargaba le hacía estar como en una nube, otras imágenes, le traían recuerdos buenos, buenísimos bañados con un sentimiento de tristeza... apareció la cara del que contaba como su mejor amigo, ese flequillo para arriba y esa sonrisa que tantas veces me había ayudado, también apareció una calva, una loca con gafas que pegaba unos chillidos que alegraban el día o desesperaba con un "¿Qué hacemos? Anda piénsalo tú" , por supuesto apareció la cara de él que le decía a cada momento que esto nos iba a separar, que si encontraría a alguien que me entendiese mejor, y lo quise mucho, y temí porque pasara lo que él d
ecía. También aparecieron recuerdos e imágenes de personas que no iba a echar de menos y de las que se alegraba perder de vista. Fue un torrente de sentimientos que marcaba un antes y un después y me encontré sobre el logo del que ahora es mi presente y supe que estaba en el sitio adecuado aunque tenía que tener cuidado porque nunca me perdonaría perder el pasado.
Subí unos escalones pintados con spray y entré en una sala de esculturas, después una charla sobre lo que sería nuestro futuro a partir de ahora, detrás mía un chico solo no paraba de mover la pierna, un poco mas atrás una chica levantaba la mano para hacer una pregunta y se trababa tres veces en una palabra... todos diferentes y con una obsesión. Y yo era parte de ellos, de esos raritos que iban a su bola, de ese mundo en el que uno de cada 100 llegaba a vender un cuadro. Y supe que este era mi sueño y que no quería despertar nunca.
¡Buenas noches!

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