Me busco en un espejo, en fotos y no me encuentro, quizá mi Yo esté con él, quizá mi Yo nunca haya existido, o quizá mi Yo ya no sea mío.
Vuelvo a buscarme en un espejo roto por un odio que no cabe en un puño, vuelvo a parpadear rápidamente intentando no llorar haciendo memoria de aquellas noches aferrada a mí misma, aquellas mañanas sin fuerzas para caminar, aquellas tardes haciendo todo lo que el mundo gritaba que no debía hacer.
Fotos que borré de mi cuerpo por miedo a volver a verlas, personas que hacían daño sin darse cuenta, insultos hacia mí misma que escribí en un papel testigo del escalofrío que recorrió mi cuerpo la primera vez que vomité..
La simple idea de recaer en esos días de complejos, de dolor, de arcadas, de escupir sangre y de heridas en la garganta, de gritar a un cielo que no escucha que me llevara, de cicatrices que permanecía intactas.
Una niña con ojos, pero sin mirada, esa soy yo: nadie, nada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario